Aquí podrás enviar tu denuncia, tu foto o video de lo que quieras hacer saber, porque la Justicia es ciega, pero nosotros no.
miércoles, 12 de febrero de 2014
Droga y delito
martes, 29 de octubre de 2013
Avellaneda narco
El aparato político en campaña es un oasis para los que no pueden acceder a los políticos y tiene fuerte influencia incluso sobre el accionar de los funcionarios policiales, lo que presionados por los políticos refuerzan todo lo que se puede mostrar, que no es lo mismo que reforzar.
Los delitos que tanto inquietan a los vecinos suelen estar vinculados no tanto como se cree a sectores marginales o pobres, sino más bien al universo que gira en torno a las drogas, en menor o mayor escala, la droga atrae todo tipo de clientes con deseos de consumir todo lo que puedan y a muchos el dinero no les alcanza para calmar esa dependencia física y psicológica.
Desde los “kioscos” (denominación de las casas de los tranzas) en los barrios de la periferia del centro del partido, que han ido proliferando con una estadística nefasta, en donde en una cuadra cada tres, había un vendedor de droga al menudeo, llamado “tranza”, ahora hay dos por cuadra en algunos barrios de localidades como Gerli, Sarandí, Dock Sud, Villa Domínico, Piñeyro y el propio centro del partido ha perdido las principales plazas en manos de jóvenes escolares que aprovechan la cercanía con las escuelas para intercambiar, vender y consumir drogas. Hace muchos años que el narcotráfico se instaló en el partido de Avellaneda, y no nos referimos a la descripción anterior, sino a miles de kilos de droga que circulan por el partido, el secuestro de 500 kilos de cocaína en un estacionamiento sobre la Av. Belgrano, frente al colegio ENSPA, posteriormente el secuestro de más de 1000 kilos de cocaína en los depósitos fiscales de las calles Sarmiento y Heredia de la localidad de Gerli, son solo un indicio de la gran cantidad de droga que circula frente a las narices de los funcionarios políticos y policiales.
Sin combatir el narcotráfico, se fomentan otros negocios de estos “empresarios de la muerte”, como lo son la piratería del asfalto, el contrabando y la trata de personas, delitos que existen en el municipio de Avellaneda, pero de los que no hay noticias que se trabaje para combatirlos. Junto con el aumento de drogas circulante, aparecieron en el partido varios negocios que nunca han sido investigados por el delito de "lavado de dinero" a pesar que su estructura, inversión edilicia y ganancias no los hacen rentables.
Otros simplemente hacen de "tapadera". En los años de investigar distintos delitos y hablar con los vecinos, existe una realidad, muchos de los que participan de estas “actividades” tienen vinculaciones con el poder, es decir, conocen a políticos de distintos partidos, tanto oficialistas como opositores, tienen relaciones con abogados que siempre están cerca de funcionarios políticos o judiciales y todo un engranaje que aceita la cadena de corrupción. La policía local, que depende de la Jefatura Distrital Avellaneda y comprende a las comisarías 1; 2; 3; 4; 5; 6; 7 , comisaría de La Mujer de Avellaneda y al personal de Protección Ciudadana, parecen no tener muy en claro cuál es su trabajo y la forma de realizarlo.
Desde este medio hemos sido testigos en compañía de un Oficial Jefe, cómo un móvil policial que debía estar recorriendo una cuadrícula, se encontraba en una de las principales plazas que los vecinos denuncian venta de drogas y robos a los que pasan, a la pareja un hombre y una mujer uniformados, dándose de comer en la boca, en una escena bizarra de un film como locademia de policías, ya que mientras estos efectivos policiales disfrutaban de la compañía mutua, a solo metros se veía a unos jóvenes bebiendo y fumando porros, mientras otro sujeto, celular en mano, tomaba los pedidos.
Los trágicos enfrentamientos entre barras de un mismo club y de otros, no son más que las luchas por el control de la venta de drogas en la cancha y alrededores los días de partido y el territorio local el resto de los días.
Si es dudosa la actividad policial en cuanto a que no investigan, ni reprimen los delitos vinculados a las drogas, sea en la modalidad narcotráfico o menudeo, más inexplicable es la conducta de muchos de los fiscales del Departamento Judicial de Lomas de Zamora y de algunos del Polo Judicial de Avellaneda, ya que a pesar de que la policía suele enviarles informes completos sobre algunos detenidos vinculados a delitos graves, terminan obteniendo la libertad contra toda cuestión lógica.
En las charlas sobre inseguridad con los vecinos, siempre se repite lo mismo, que se va a trabajar sobre las denuncias de los vecinos, que tienen colaboración de la justicia, que tienen el apoyo del intendente y que van a combatir el delito, terminada la reunión y ya de regreso a la realidad, las cosas siguen siempre igual, las plazas copadas por delincuentes, la droga como un paisaje más de lo que nos rodea con sus personajes que van y vienen por la puerta de nuestras casas, a veces perdidos, a veces dóciles, otras desafiantes, violentos y con ganas de robar para poder comprar más droga.
Ni la llegada de los gendarmes, ni la ampliación de las cámaras de seguridad han hecho disminuir los delitos, días pasados en la localidad de Gerli, en una esquina a metros del Alto Avellaneda, charlaban cuatro gendarmes, mientras a 10 metros de ellos de una casa pintada con un color que la identifica del resto, entraban y salían jóvenes, la mayoría menores de comprar y vender drogas y elementos que según las palabras de los propios jóvenes habían robado en el partido de Lanús.
Desde este medio hacemos un pedido de reflexión a los políticos y a los jefes policiales respecto de esta situación que ha ido creciendo y hoy hace que los vecinos tengan que vivir con miedo, que se viva simulando que no pasa nada y pasan por las plazas sin mirar apurados por miedo.
Los delincuentes han ganado la calle, los políticos deben velar por los vecinos que los eligieron y la policía debe devolverles a los vecinos la tranquilidad y la posibilidad de caminar sin miedos y de poder ir a una plaza sin tener que hacer de cuenta que no ven, que no oyen, que no huelen.
Por Marcelo Ricardo Hawrylciw
Editor General Multimedios El Sindical
www.elsindical.com.ar
domingo, 26 de agosto de 2012
Celulares en las cárceles bonaerenses
viernes, 8 de junio de 2012
Padres y adolescentes, frente a la actualidad y la inseguridad
En una nueva entrevista a Viviana Laura Cestoni, sumamos en la temática a desarrollar a Rocío, su hija, el tema, la actualidad social, los adolescentes frente a los riesgos de la droga y la inseguridad.domingo, 29 de abril de 2012
Saladitas en crecimiento
A pesar de que se vienen realizando distintas denuncias por el crecimiento y la proliferación de estas nuevas ferias denominadas "saladas", donde se evade impuestos, pagos de utilización de logos y diseños, además de vender productos falsificados y otros de procedencia ilícita (celulares, mp3, mp4, etc., robados), estos lugares crecen y facturan muy bien diariamente.lunes, 3 de octubre de 2011
PLAZA ROBERTO ARLT, UN ESPACIO PARA EL DELITO
En una sociedad no existe nada más dañino que la falta de compromiso ciudadano, de esta avara forma de vida podemos decir que encuentran un terreno fértil, la corrupción y otros delitos. Es de una enorme torpeza el creer que mirando hacia adelante y no ver lo que nos rodea nos va a volver inmunes a muchas de las cosas que a diario le tocan vivir a otros, hasta que las terminamos viviendo nosotros.
Esta conducta al estilo “ñandú” de no querer mirar, no es privativo del ciudadano común que se dedica a una vida cotidiana y mundana, también la practican otros sectores de la sociedad, incluso los funcionarios que deberían ocuparse del tema y muchos medios suelen no mencionar el tema si es que no hay algo morboso que acompañe a esa noticia, es decir, parecería que como en muchos otros casos, nos ha ganado lo cotidiano y es así que solo se puede explicar el hecho de que a diario, en pleno centro porteño, en una zona turística y a la vista de todos, el sector que ocupa la Plaza Roberto Arlt, en la intersección de Rivadavia y Esmeralda, un espacio tan necesario para distenderse de las oficinas y el trabajo se inunde de jóvenes, algunos casi niños indigentes, y otros mayores o incluso adultos que comparten vicios y delito. A simple vista, parecería que en su mayoría son jóvenes que trabajan en mensajerías o delibery con bicicletas, pero entre ellos uno al observar con mayor detenimiento encuentra a simulados dealers y hasta algunos que se dedican al arrebato de objetos de peatones. No se aprecian jóvenes disfrutar del verde o el lugar, por el contrario abundan las bebidas alcohólicas, el cigarrillo, el porro, la cocaína y el “trueque” al paso, donde se puede observar a algunos realizar rápidas y simuladas transacciones.
El Sindical, pudo observar durante varias horas el ambiente de la plaza, además de lo inseguro que puede ser el cruzar desprevenido la misma, muchos utilizan un paredón de la misma como un improvisado baño público o bien para darse un “pase” con cierta privacidad. Entre los jóvenes que concurren al lugar se pueden apreciar también menores que en algunos casos no superan los diez años de edad, con el riesgo al que quedan expuestos los mismos cuando deben suplir la falta de dinero con alguna propuesta para acceder a un porro, una dosis de paco, bebidas, cocaína o un simple cigarrillo.
Alguien podrá pensar que no hemos descubierto nada nuevo con este artículo y es cierto, solo estamos señalando un hecho diario y grave de inseguridad, porque la plaza es territorio de delincuentes y son ellos los que mandan, los que arman sus grupos, sus “tribus” y algunos van y vienen ofreciendo sus mercaderías. La completa falta de un guardián o guardianes como ocurre en otros predios demuestra que no existe un interés de parte del Estado tanto porteño como nacional de ocuparse del tema y este no es algo nuevo, ya por el mes de marzo de 1998, el diario Clarín publicaba una nota donde entre otros puntos se señalaba el problema de los indigentes y abril del año 2004, el diario La Nación, publicaba una nota haciendo referencia al abandono de la plaza y a la presencia de “homeless” (sin techo), a la suciedad de la misma y al poco interés estatal, por esa época el responsable del área de Medio Ambiente, reconocía el problema, de hecho lo exponía como algo habitual en los espacios verdes y refería que el entonces Jefe de Gobierno Aníbal Ibarra había ordenado se ocupen del tema.
Bueno el tiempo pasó, y al parecer, ni los funcionarios que a diario fuman en las puertas de la dependencia del Ministerio de Educación porteño de la calle Esmeralda 55, ni los centenares de empleados que trabajan alrededor incluyendo a los de la conocida Radio Continental a los que parece que sus periodistas llegan con lentes demasiado oscuros para ver e informar del mundo que los rodea.
Los vecinos se quejan de haber realizado innumerables reclamos, son coincidentes sus testimonios en cuanto a que la plaza luego de que el gobierno de Ibarra la remodelara había quedado muy linda, pero al poco tiempo, fue tomada por indigentes y en breve los menores comenzaron a utilizarla como punto de encuentro para el tráfico de drogas, el consumo de las mismas y a alcoholizarse, siendo muy peligrosa según los propios vecinos pasadas las 19:00 hs. al parecer, como los vecinos son pocos, ya que la zona es prácticamente de oficinas, poco le interesa al gobierno de Mauricio Macri solucionar este tema. Y a la policía federal, parece importarle poco el tema de la droga que bien podrían ocuparse en investigar y de alguna manera erradicar el paso mano y los “trueques” de objetos “calientes” arrebatados a turistas y ciudadanos para satisfacer las adicciones.
Además de señalar esta grave realidad, que instaura en la zona un punto de libertinaje y “zona liberada”, debemos hacer responsables de las víctimas de robos de cámaras fotográficas, celulares, carteras, arrebatos y golpes al Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, al Ministro de Ambiente y Espacio Público Diego Santilli, al Jefe de la Policía Federal Argentina y a los funcionarios judiciales que no actúan de oficio.
Para concluir el presente informe, la plaza lleva el nombre en memoria del escritor argentino Roberto Arlt, quien nació un 2 de abril de 1900 en el barrio de Flores, en sus publicaciones se refleja la dura época en la que los inmigrantes recién llegados intentaban insertarse en un medio social regido por la desigualdad y la opresión. Curiosa paradoja, la imagen que hoy la plaza nos brinda a los ocasionales visitantes, es un retrato idéntico al de sus obras, desigualdad, opresión económica y social de un gobierno como el de Mauricio Macri que ha ido acentuando la desigualdad y un territorio donde todo vale, el delito manda y la inseguridad parece tener inmunidad policial, una muestra de la decadencia que beneficia a pocos y perjudica a muchos.
Por Marcelo Ricardo Hawrylciw